DESIERTO. El desierto, para nosotros, es todo y es nada, solo hay cosas necesarias nada superficial. En el desierto estamos por fin libres de lo inútil, de los parloteos, nos enseña a no chillar, a no hablar inútilmente y a escucharnos a nosotros mismos. Es una escuela que nos obliga a fortalecer los pensamientos. A pesar de la aparente soledad que nos muestra, te retiene y te engancha. En él la visión del infinito asoma, y el espíritu se impresiona ante la grandeza. Son sensaciones que no se pueden explicar, para entenderlo hay que vivirlas!.