D'jemma el F'na

El centro neurálgico de Marrakech se encuentra en la plaza D’jemma el F’na, una gran plaza ubicada en la parte antigua de la ciudad. Nadie sabe con certeza ni cuándo ni cómo apareció, solo que su nombre significa “plaza de los muertos”, ya que allí era donde antiguamente se ejecutaban las penas de muerte y se exhibían las cabezas de los reos ajusticiados. Pero esta función nada tiene que ver con el uso actual.

Desde principios del siglo XX acuden a ella toda clase de juglares, que muestran su arte al público que les rodea. Se trata del teatro de variedades al aire libre más antiguo de África.

De día básicamente es un mercado donde se pueden encontrar desde incienso indio hasta sándalo procedente de Arabia, pasando por bálsamo de tigre de Singapur además de una serie de productos regionales como pieles de cordero, cestos de mimbre y palma, cerámica de Meknes, música bereber,…

Por la tarde se transforma en un carnaval de músicos, payasos, narradores de cuentos, fonambulistas, adivinos, escribanos, hombres santos, comediantes y todo lo que te puedas imaginar. Aunque Marrakech vive del turismo en esta plaza nadie se preocupa del extranjero a parte de los aguadores que viven de posar para las fotos y los encantadores de serpientes. Se pueden oir relatos fantásticos en árabe y aunque no entienda nada, la cadencia y la fascinación que ejerce el cuentista en su auditorio le atraerán irresistiblemente. D’jemma el F’na ha sido declarada por la Unesco Patrimonio Oral de la Humanidad.