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Sobre Marruecos

CIUDADES IMPERIALES.

Constituyen un desafío a la imaginación, antes de conocerlas es difícil preveer el hechizo, adivinar la variedad de sensaciónes extremas que el viajero esperimentará según hace su recorrido, porque entrar en estas ciudades es sumergirse en un mundo diferente. La vida se convierte en espectáculo, lo cotidiano en exotismo. La esencia de cada una es su medina. Dentro de ese recinto amurallado se encierra un auténtico laberinto de miles de calles en las que se esconde la luz, el ritmo y el color de la vida Marroquí. Cada rincón esconde una frenética actividad, cada esquina algo distinto, todo se mezcla, lo religioso y lo profano, la contemplación y el ajetreo. La medina es impredecible, en cualquier ricón aguarda una sorpresa. En la medina siempre hay cabida para la sorpresa, una puerta exterior muy discreta da paso a un mundo interior muy lujoso, la simplicidad del exterior se transforma en fantasía.

DESIERTO.

El desierto, para nosotros, es todo y es nada, solo hay cosas necesarias nada superficial. En el desierto estamos por fin libres de lo inútil, de los parloteos, nos enseña a no chillar, a no hablar inútilmente y a escucharnos a nosotros mismos. Es una escuela que nos obliga a fortalecer los pensamientos. A pesar de la aparente soledad que nos muestra, te retiene y te engancha. En él la visión del infinito asoma, y el espíritu se impresiona ante la grandeza. Son sensaciones que no se pueden explicar, para entenderlo hay que vivirlas!.

PLAYAS.

Cerca de 3.500 kilómetros de mar bordean Marruecos. En su costa todavía se pueden encontrar innumerables playas salvajes para poder disfrutar con tranquilidad en invierno o refrescarse en verano. El mar propicia un punto de encuentro entre civilizaciones y culturas, por eso, ciudades edificadas por portugueses, bereberes o árabes ofrecen al viajero otros atractivos distintos de mestizaje cultural. En Marruecos El jadida, safi o Essaouira se concentran muchas de las mejores playas del atlántico. Son bahías estensísimas de arenas blancas en cuyas aguas se pueden disfrutar los deportes marítimos en verano. En sus pintorescos puertos perdidos entre la amalgama de redes de colores se pueden comprar todo clase de pescados y mariscos.

OTROS.

En Marruecos podemos de la pasar de la amalgama y fantasía de las cuidades a ver montañas enormes de nieves perpetuas como el Atlas, a ciudades sagradas e inconquistables de origen bereber como Chefchaouen. Adentrarnos en el Marruecos mas profundo de la kasbahs de adobe como Ait Benhaddou y convivir con una cultura tan peculiar como es la de los bereberes.